El amor según Nicholas Sparks

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Posted July 4, 2012 by Miss K. in Entrevistas
Nicholas Sparks

Una historia de amor (claro), azar y juegos de guerra: “Cuando te encuentre (Novela (roca)) es la última entrega traducida del autor norteamericano Nicholas Sparks, que Roca Editorial sitúa en primer lugar de sus recomendaciones para el verano. De Irak a Carolina del Norte, el viaje del soldado Logan volverá a hacer las delicias de la legión de seguidores del gran escritor romántico en lengua inglesa. 16 son ya los títulos de Sparks (14 traducidos al español), vendidos a razón de unos 8 millones de ejemplares por libro; tres de sus novelas, entre otras las que hoy reseñamos, han sido adaptadas al cine. Esta entrevista (sobre el amor en primera persona) tuvo lugar cuando el autor (Nebraska, 1965), que llegó a esto de la literatura con sólo 28 años y procedente del mundo financiero, joven y deportista, acababa de ser señalado por la prensa estadounidense como el escritor más sexy. Esperemos que siga luciéndole el tipo (además de sus millonarios derechos).

Siempre hay alguien que paga el precio de la felicidad: las grandes tragedias no existirían si no existieran los grandes amores

Son las diez de la mañana al otro lado del teléfono y del océano y los niños de Nicholas y Cathy (14, 12, 6 y gemelas de 4) han salido ya para el colegio. Carolina del Norte. La casa permanece tranquila. Nicholas, encerrado en su escritorio, justo sobre la sala de estar, se afana sobre su folio número siete. Ayer mismo comenzó su novela número doce, escribió sus perceptivas 2.000 palabras diarias (más otras 400 fruto del entusiasmo primero) y puso un título provisional: Dear John (“Querido John” sería después el título en español). En Estados Unidos, una “dear John letter” es la típica carta que te escribe la novia cuando estás en el frente y ella te cuenta que, en fin, que la historia se ha terminado. Sparks es un hombre sorprendentemente seguro del amor, y del amor de su esposa, “¿cómo voy a dudar de ella? La conozco tan bien… A veces me dice que, por mucho que yo pudiera engañarla, lo último que desearía en la vida sería conocer a otro hombre. ¿No te parece suficiente?” Ok, ¿cómo entonces es capaz de escribir tan fielmente sobre el desamor? “Oh, todos hemos pasado por ello en algún momento de nuestras vidas?” ¿También usted? “Seguro, y aunque sucedió hace mucho tiempo, creo que es un sentimiento tan doloroso que nadie puede olvidarlo: yo lo recuerdo perfectamente”.

Miss K. pregunta:

-Miss K.- ¿Qué es la vida sin amor?
-Respuesta.- Ni siquiera creo que sea posible: incluso el más miserable ama algo, aunque sea su propia miseria. Pero por encima de esto, me parece que vivir la vida sin amar a alguien es perderse la más importante y maravillosa posibilidad del ser humano.
M.K.- Solemos identificar amor con sexo, pero ¿qué hay del amor maternal o filial, o del amor de un amigo?, ¿no son suficientes para una vida satisfactoria?
R.- Por su puesto que sí.
M.K.- Si el amor es una historia tan maravillosa, ¿por qué nos hace sufrir tanto?, ¿no le resulta paradójico?
R.- Sí, efectivamente es una paradoja, pero tiene su sentido. Los periódicos publican diariamente miles de noticias sobre gente que muere, sin que esto nos afecte profundamente, porque se trata de gente que no conocemos. Cuanto más amas a alguien, más te dolerá que te arrebaten su amor.
M.K.- Y, en definitiva, ¿de qué se trata?, ¿un asunto químico?, ¿magia tal vez?
R.- Quién sabe. Me imagino que probablemente será una mezcla de ambas cosas.
M.K.- Sparks, no tengo nada nuevo que contarle a mi pareja y a la vez sus historias han dejado de interesarme, ¿qué nos pasa?
R.- Nada fuera de lo común: le pasa a todas las parejas. Pero si te preocupa mucho, esfuérzate por encontrar algo diferente que decirle. Por ejemplo, búscate un hobbie, lee un libro nuevo, podéis iros de viaje… Si te empeñas en cambiar la situación, dejará de ser un problema entre vosotros.
M.K.- ¿Cómo puede evitarse el aburrimiento en una pareja a lo largo del tiempo?
R.- Cambiando la rutina: visitando lugares nuevos, haciendo paseos al aire libre o excursiones por la montañas, visitando amigos… Si uno se aburre con su pareja lo mejor es que se pregunte a sí mismo cómo puede hacer que las cosas resulten más interesantes, pero nunca esperar a que el otro lo haga.
M.K.- ¿Existe alguna clave secreta para conservar un amor feliz con el paso de los años?
R.- La más importante es que la primera elección, la elección de la pareja, sea sabia y buena. Después, conviene entender que la felicidad no es un estado permanente: la felicidad es una emoción que crece y mengua a lo largo del tiempo. El éxito de la pareja depende mucho de la medida en que uno entienda esto y en que, cuando se cruza un estado de infelicidad, haga algo efectivo para cambiar el estado de cosas.
M.K.- ¿Existe el amor eterno?
R.- Sí, por lo menos para algunos.
M.K.- ¿En qué se convierte la pasión con el paso de los años?
R.- Depende de cada pareja. Algunas conservan el apasionamiento a lo largo de toda la vida; otras, se acomodan en una confortable familiaridad basada en la amistad y la confianza. Ambas evoluciones pueden ser maravillosas.
M.K.- En caso de desamor: ¿es realmente posible enamorarse por segunda vez de una misma persona?
R.- Sí. No es fácil, pero puede ocurrir.
M.K.- Y ¿cómo puede aprender uno a ser romántico? Siempre creí que era una determinada forma de ser.
R.- Sí, lo es, pero no obstante se puede aprender aunque, de nuevo, exige un gran esfuerzo. Cómo: trata de recordar qué es aquello que hizo que el otro se enamorara de ti en un primer momento e intenta recrearlo una vez más.
M.K.- Señor Sparks, ¿cuánto tiempo lleva casado con su “bella” (sic) esposa?
R.- Llevamos 17 años casados.
M.K.- Se conocieron de forma parecida a como lo hacen Paul y Adrianne en sus “Noches de tormenta”: ¿un perfecto amor a primera vista?
R.- Sí. Al día siguiente de conocernos le dije que estaba seguro de que un día nos casaríamos.
M.K.- Y ese llamado “amor a primera vista”, ¿puede crecer en tres días tanto como se pretende en la novela?
R.- ¡Seguro! Bueno, al menos a mí me pasó.
M.K.- ¿Cuántas veces (porcentualmente) sale bien este “amor a primera vista”?
R.- No tengo ni idea, pero supongo que depende del tipo de pareja.
M.K.- Sparks, al día siguiente de conocer a su mujer ya estaba convencido de que pasaría con ella el resto de su vida. ¿De verdad nunca pensó que la cosa podría torcerse?
R.- No, estaba tan seguro de mi mujer como lo estoy ahora.
M.K.- ¿De verdad que no lo piensa nunca? Puede sucederle a cualquiera: ¿nunca se ha imaginado una eventual separación?
R.- No, de verdad.
M.K.- Buff. Su protagonista, Adrianne, fue abandonada por su marido y entonces se afanó en poner a su vida un orden exhaustivo: ¿una forma de autoterapia?
R.- Claro, el mantenerse tan ocupada en su orden fue para ella una forma de esconderse de sus propios sentimientos, que no eran agradables.
M.K.- ¿El mejor modo de prevenir la desilusión es no esperar nada?
R.- No, no, qué va. Lo más recomendable es aceptar la desilusión: aprender de ella y crecer gracias a ella.
M.K.- “Cuanto más fuerte es el amor, más fuerte al fin será la tragedia”, dice Adrianne. ¿La felicidad tiene un precio?
R.- Sí, siempre hay alguien que paga el precio; es inevitable. Las grandes tragedias no existirían si no existieran los grandes amores.
M.K.- Tengo entendido que suele utilizar bastantes elementos personales en sus novelas: ¿cuánto hay de autobiográfico en esta?
R.- El modo en que mi mujer y yo nos conocimos. No mucho más.
M.K.- ¿Cuánto de su personalidad tiene el protagonista?
R.- Muy poco. Paul pasa muy poco tiempo junto a su familia y a mí me sucede justo lo contrario. Sólo coincidimos en que trabajamos y nos empeñamos mucho en nuestra tarea.
M.K.- Es la segunda novela que escribe sobre un padre que no se preocupa de sus hijos. ¿Tiene algún tipo de remordimiento sobre la crianza de sus propios hijos?
R.- No, no, no: hago todo lo que puedo y lo mejor que puedo. No sé qué más se me puede pedir.
M.K.- ¿Cree que una madre podría llegar a pensar que “los niños reducen mis posibilidades de felicidad” (sic, Adrianne)?
R.- Sí, desde luego. Tener hijos entraña un sacrificio y, en el caso de Adrienne, ella ha sacrificado sus relaciones personales, sin duda.
M.K.- ¿Usted cómo se las ingenia para escribir una novela por año con semejante promociones mundiales que hace y con cinco niños alrededor?
R.- Trato de escribir un total de 2.000 palabras diarias durante cuatro o cinco días a la semana. Es un ritmo considerable pero que a la vez me permite tener mucho tiempo para dedicarle a la familia.
M.K.- ¿Los niños respetan su silencio?
R.- Oh, qué va, son muy muy ruidosos, como deben ser. Pero yo estoy muy acostumbrado al ruido, no me molesta: de otro modo, jamás hubiera sido capaz de escribir una letra.
M.K.- Sparks, ¿la literatura es simple entretenimiento o debiera ser algo más?
R.- Existen muchos tipos de literatura. A mí lo que más me importa es que la historia sea capaz de mantener el interés del lector.
M.K.- ¿Cómo le sienta haber sido elegido por el People Magazine como el autor más sexy de Estados Unidos?
R.- A mi mujer y a mí nos hizo reír durante unos días, pero enseguida nos olvidamos de ello.
M.K.- Señor Sparks, mi novio y yo ya no hacemos el amor la noche del sábado, ¿significa algo?
R.- Puede que sí y puede que no. Si a alguno de los dos os preocupa, entonces será que debes hacer algo para cambiar las cosas. Si no os preocupa, significa que no tiene importancia.
M.K.- De repente, a él le han surgido un montón de compromisos en el extranjero, ¿debería preocuparme?
R.- Tal vez, sí y tal vez, no. La verdad, sin más datos no sé qué decirte.
M.K.- He leído por casualidad un mensaje de amor en su móvil, ¿qué me recomienda hacer?
R.- Yo le preguntaría a él, directamente.

La importancia del compromiso

Después de serias indagaciones sobre las claves para vivir en pareja había llegado a la feliz conclusión de que el asunto se basaba en tres premisas que, juntas, llevaban a la complicidad sine qua non o pilar fundamental de todo par afectivo. Estas, a mi humilde juicio, serían, en dosis idénticamente recíprocas: admiración, respeto y ganas de amar. Bien, pues esta tarde mi teoría ha quedado completamente desbaratada. Verán, según Nicholas Sparks, que de esto del amor sabe mucho más que la mayoría (por sus 11 novelas románticas, por su éxito entre los lectores, por su observación detenida del romanticismo, por su envidiable amor real y la seguridad infranqueable que en él tiene depositada), según Sparks el ingrediente fundamental en una relación no es otro que el compromiso: “mucho más que la comunicación o cualquier otro elemento; si uno no siente ese compromiso, la pareja no funciona”. Y lo explica así: “Las parejas, como la vida, atraviesan muchos momentos en los que la felicidad no es absoluta, porque tal aserto no se da en la realidad. La felicidad son estados transitorios. Imagínate que mi mujer es una persona muy romántica y le encanta que le regalen ramos de flores. Pero un día nuestro hijo sufre un accidente y está en hospital, y aparezco yo con el ramo de costumbre y ella poco menos que me lo tira a la cara. Si yo no comprendo que los momentos tienen sus prioridades y que precisamente éste no es el adecuado para romanticismos, tal vez me enfade, pero si mi sentimiento está comprometido con la pareja, seguro que haré un esfuerzo por comprenderlo”. Por tanto, ya saben, olviden mi teoría y apunten ésta: claves para una pareja ideal:

a)elegir bien,

y b)comprometerse.

Y que a ustedes les salga bien.

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