Entrevista a Patricio Pron

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Posted September 12, 2012 by Miss K. in Entrevistas
patricio pron

Patricio Pron

Tiene un acento apátrida: así le quedó del intento por olvidar la Historia de su país, su infancia. Pero no lo consiguió, fue aquel un intento fallido, de modo que a hora escribe y habla para dar voz, con este acento de ningún lugar, a su generación argentina: los hijos de los activistas políticos de izquierda que sufrieron la represión militar; “para desmonopolizar una realidad hasta ahora sólo contada por testigos directos y por los propios hechos; para completar su relato”, desde otra trinchera, la de los hijos que también sufrieron. Son éstas las mismas razones de su trashumancia, sin saberlo él.

Me fui de mi país y quise olvidar, porque es difícil vivir en un lugar donde el poder sólo piensa en cómo matar a tus padres”.

Sucedió en el 2000: arranca su exilio voluntario, primero en Alemania, doctor en Románicas, especialista en narratología por la Universidad de Göttingen. Pero la huida había comenzado mucho antes: toda la infancia/adolescencia “negándome de plano a ser periodista, buscando una vocación alternativa” a ésta de la escritura. Pero no lo consiguió: a los 14 años empieza a trabajar en un programa radiofónico de rock, allá en Rosario (donde nació, diciembre del 75), y a los 17 entra ya en la prensa escrita, malgré lui même. Y continúa huyendo del ejemplo de sus padres, reconocidos maestros del oficio.

Yo sabía de la precariedad y de los efímero del periodismo, y lo rechazaba. Los militares cerraban un periódico tras otro y cuando esto sucedía, aunque nuestros padres nos lo ocultaran, mis hermanos y yo lo sabíamos porque empezábamos a comer más arroz de lo habitual”.

Pero no lo iba a conseguir: estudia Comunicación (“algo que nadie sabe lo que es”) y, al terminar, vuelve a intentarlo. Huida alemana y gran ingesta de psicotrópicos para perder la memoria. Nada: sale de la universidad de Göttingen y vuelven a ficharlo como corresponsal de guerra: Balcanes, África del Norte, Oriente Próximo, para periódicos rioplatenses.

El periplo termina en Madrid (2008), donde se asienta sin quererlo (horrorizado por la realidad española) en la crítica literaria y la escritura narrativa (El mundo sin las personas que lo afean y lo arruinan, Nadadores muertos, El comienzo de la primavera o El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia, Mondadori ed.).

Todo lo importante que me ha sucedido en la vida responde a decisiones que yo no he tomado”.

Y así escribe. Es la paternidad uno de sus temas recurrentes, y sin embargo no es padre (a sus 36 años). ¿Espera tal vez un mejor presente para serlo? “Ya nadie espera un mejor presente”. Sólo confía en que algún día ocurra, mientras lucha como puede por un mundo menos cruel, desde el compromiso y la literatura, consciente de que nada depende de él.

Entrevista de Miss K. a Patricio Pron

Miss K.- Si bien tintado de ficción, ¿cuánto de testimonio hay en “El espíritu de mis padres sigue subiendo en la lluvia”?

Patricio Pron– Una de las muchas apuestas del libro consiste en cuestionar la idea tan extendida de que el testimonio es monopolio de los protagonistas de los hechos, algo particularmente presente en la forma en que éste es practicado en Argentina y en los países del Cono Sur. Al escribir el libro quería proponer una discusión en torno a esa idea, de modo que se puede decir que hay algo de testimonio en él y posiblemente mucho.

MK.- ¿Es el sentimiento de ser argentino equivalente a un sentimiento de Derrota?

Patricio Pron– Muy posiblemente; en materia futbolística, desde luego que sí.

MK.- Olvidar para sobrevivir, ¿es esto lo que hizo la generación de tus padres?

Patricio Pron– Yo hablaría más bien de que ellos, para sobrevivir, suspendieron la realización de un proyecto político que, con las diferencias inevitables entre la concepción y la ejecución de todo proyecto de esa índole, están llevando a cabo desde hace algunos años.

MK.- ¿La patria es la memoria? ¿Perdieron ellos la patria?

Patricio Pron– Quizá, pero no son ellos los que perdieron la memoria: fui yo, y durante algunos años

MK.- ¿Cómo lograste perderla, la memoria?

Patricio Pron– La perdí de la forma que cuento en el libro: consumiendo pastillas y sustancias con una intención profunda que entonces yo no podía reconocer, pero que consistía en olvidar. Mi marcha de Argentina respondió a la misma razón: no es fácil vivir en un país donde las autoridades buscan la mejor manera de matar a tus padres.

MK.- ¿Cómo es tu patria, si alguna?

Patricio Pron– Muy imprecisa: algunos libros, ciertas personas, algunos paisajes, unas músicas. Algo de todo ello proviene efectivamente de Argentina, pero no todo; lo que supongo que es inevitable por el hecho de que hace tiempo que vivo fuera del país.

MK.- ¿Reprochas a tu generación, a ti mismo, no haber luchado como ellos sí hicieron?

Patricio Pron– No exactamente, ya que la generación de mis padres realizó su intervención política en circunstancias muy diferentes a aquellas en las que la mía se crió y se convirtió en adulta. Circunstancias que hacían imposible cualquier tipo de intervención política en el marco de los partidos políticos tradicionales y nos dejaba, en ese sentido, huérfanos de cualquier colectivo en el que pudiéramos insertarnos. Si esto no era realmente nuestra culpa, sí lo era el no haber sentido la necesidad de construir nuevos colectivos y, en ese sentido, es reconfortante saber que en los últimos tiempos esos colectivos han surgido (y no sólo en Argentina y en España).

MK.- ¿La misión de tu generación argentina sería ésta de investigar y contar la historia de vuestros padres?

Patricio Pron– Una de ellas, sí; aunque no la única.

MK.- ¿Por eso escribes, o por eso al menos has escrito “El espíritu de mis padres…”?

Patricio Pron– Sí.

MK.- Patricio, ¿no es cierto que vivimos de nuevo un momento de lucha necesaria?

Patricio Pron– Sí, aunque no recuerdo ningún momento en que la intervención política no haya sido necesaria. Quizá, de haber comprendido esto antes, nos hubiésemos ahorrado los enfrentamientos del presente, pero, ya que esto es así de todas maneras, lo mejor es intervenir políticamente en este momento y con todos los medios que estén a nuestra disposición, antes que no hacerlo en absoluto.

MK.- Ellos tuvieron un enemigo claro. Pero si hoy la lucha te parece necesaria, ¿quién o qué sería nuestro enemigo?

Patricio Pron– Ninguno muy diferente a los que ellos tuvieron: el conservadurismo cultural, político y sexual, la voluntad de injerencia de la Iglesia Católica en los asuntos públicos, la determinación de las empresas internacionales de dictar las políticas económicas de los países, la idea errónea de que los países deben arrojar beneficios o, por lo menos, no tener pérdidas, como si éstos fuesen empresas privadas y los ciudadanos estuviesen a su servicio y no los gobiernos al servicio de los ciudadanos. La absurda idea de que la salvación individual es posible en el marco de una sociedad que colectivamente no se salva.

MK.- Has escrito sobre la memoria y desmemoria del pasado, ¿qué hay del presente?, ¿cómo lo vives?

Patricio Pron– Bueno, con cierta esperanza en lo que respecta a Argentina, y con un notable descontento y una amargura profunda ante lo que sucede en España.

MK.- La Desaparición, ¿es un tema recurrente en tus ficciones o en el imaginario colectivo argentino? (“como una escarapela fúnebre en la solapa de los desgraciados de Argentina”)

Patricio Pron– Es algo que me interesa particularmente, sí, pero no tengo la impresión de que sea un tema muy extendido en la literatura argentina reciente (excepto, si acaso, en sus ejemplos más comerciales y, por lo tanto, menos interesantes para mí). Por lo demás, es un tema sobre el que sí han escrito en mayor o menor medida los escritores que me interesan: Samuel Beckett, Robert Walser, Enrique Vila-Matas… Gente así.

MK.- ¿Es tuyo este recuerdo de aquel “ambiente en que el terror hacía que los sonidos y los movimientos nos llegasen retardados, como si estuviéramos bajo el agua”?

Patricio Pron– Uhm, creo que sí. Es lo que sentí durante toda la Guerra de Malvinas, si no recuerdo mal.

MK.- Patricio, de todo aquello que el personaje hace suyo en el pasaje 47 de la primera parte, esa lista de las cosas que recuerda sobre sí mismo, ¿cuánto hay de ti o qué tiene que ver contigo?

Patricio Pron– No recuerdo el pasaje y no tengo ninguno de mis libros aquí, pero, si se trata del largo pasaje en el que se presenta una especie de biografía desordenada del narrador, la respuesta es que todo allí tiene que ver conmigo.

MK.- ¿Por qué la paternidad como asunto central en tus narraciones?

Patricio Pron– Me interesan las paternidades por muchas razones, una de las cuales es posiblemente que no soy padre aún. Pero también hay otras cosas en la paternidad que me llaman la atención: la vinculación forzosa que establece entre dos personas que carecen en primera instancia de todo vínculo entre sí y, sin embargo, se lo deben todo. También el hecho de que los padres son las primeras autoridades que conocemos en nuestra vida y, por consiguiente, son una introducción al poder que, al ser analizada, nos permitiría posiblemente evaluar la naturaleza del poder y nuestra relación con ella.

MK.- ¿Esperas algo distinto del presente para atreverte a ser padre?, ¿para caer en el error de proyectar en tus hijos los sueños no cumplidos?

Patricio Pron– Nadie espera nada del presente, es absurdo. Pero si uno busca el momento idóneo para tener hijos, jamás los tendrá. No fue precisamente eso lo que hicieron nuestros padres, pero está demostrado en estudios que en períodos de incertidumbre se disparan los nacimientos. De hecho, ahora mismo tengo montón de amigos sin trabajo que están en proceso de gestación.

MK.- ¿Y en tu caso, con lo que parece que te preocupa la paternidad, a qué esperas?

Patricio Pron– Sí, pienso muy a menudo en ello, como mi esposa, supongo; y eventualmente tendré hijos. Pero supone una responsabilidad tan grande que de momento prefiero volcar el esfuerzo en otras tareas pendientes. Si llego a tener un hijo, tal vez deje de escribir sobre la paternidad, puede ser.

MK.- ¿Qué te urge más, por encima de todo?

Patricio Pron– Hacer lo que esté en mi mano para que este mundo sea menos cruel. Y lo hago desde la literatura y el compromiso personal y político, del que no haré proselitismo: es un asunto privado que jamás utilizaría para vender más libros.


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