Erotismo de altura en Estandarte

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Posted October 3, 2012 by Miss K. in Géneros
historia de o

Curioso asunto éste del florecimiento de la literatura erótica en tiempos críticos. Al tan manoseado ya fenómeno Grey, al que le siguen ahora otras sombras (Cincuenta sombras de placer, de Marissa Bennett, también Grijalbo), y la aplaudida No te escondo nada, de Sylvia Day (Espasa; que en apenas un mes ha subido a las listas de más vendidos), se le suman ahora los clásicos. Es decir, que todos nos hemos apresurado a subir del sótano las obras eróticas que leímos en otro tiempo, tal vez en la turbia adolescencia, o aquella primavera en que nos atacó la astenia melancólica, o puede que el año de las calabazas y el divorcio. Para aquellos aventurados que no pasaron por ninguno de estos trances de tristeza, que no hubieron de recurrir a la Sonrisa Vertical o similares para espabilarse el polvo de encima, brindo la magnífica selección de las mejores novelas eróticas que Emilio Ruiz Mateo (sin “s” final, no confundas) hace en su estupenda Estandarte.

Selección fina, erotismo de altura y calidad literaria

Están todos los míticos y alguno más, alguno que confieso no haber leído (el chapero´s affaire). Y deteniéndome en ellos, me asalta una pregunta esencial: ¿existen de verdad límites entre el erotismo y la sensibilidad de un D.H. Lawrence, entre el erotismo o la pornografía de Henry Miller?; y: ¿habremos de considerar el fenómeno “sombras” pornografía o novela rosa subida de tono? Hay quien dice que, después del tórrido verano a la grupa de Grey, se ha desquitado de bondage y corsés leyendo este septiembre a la estupenda Sylvia Day. Es una opción; otra, seguir los gustos de Estandarte, donde sin duda yo destacaría El amante, de Marguerite Duras, y El amante de Lady Chaterley, de Lawrence. À chacun son goût, siempre.


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