eBooks – una experiencia retrofuturista

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Posted July 6, 2012 by Miss K. in Tendencias
kindle invento

eBooks una experiencia retrofuturista

“Vamos a ganar mucho con los eBooks: facilidad, conveniencia, portabilidad. Pero algo se perderá definitivamente: tradición, la experiencia sensual, el confort de tocar un objeto único – un poco de humanidad” (Chip Kidd)

Y así es. Hay algo contradictorio en este comentario pero, ¿que no es hoy contradictorio? A Miss K. le gustaría introduciros e imbuiros de lleno en esta contradicción. Nos gusta leer, informarnos, desear saber más, tener nuevas experiencias, oír y escuchar voces distintas, dispares…y seguir leyendo. Entendemos que estamos ante un cambio de modelo (y por tanto un momento productor de contradicciones), pero estamos convencidos que es sólo un paso hacia nuevas formas de conocimiento y de relaciones. Desde aquí vamos a tratar de informar y compartir el conocimiento que tenemos de los nuevos dispositivos digitales, plataformas, aplicaciones, modelos de negocio y experiencias que van apareciendo en el mundo de la edición digital.

¿Por qué creemos que esto es necesario?

En una reunión en 2011 con un gran grupo editorial español para tratar del desarrollo de aplicaciones de lectura para tabletas, nos causaron perplejidad un par de comentarios. El primero fue la convicción de que su industria, su negocio editorial, no había cambiado desde que Gutenberg inventó la imprenta tipográfica (circa 1455), así como lo cómodos que se sentían siguiendo así. El segundo fue acerca de la poca información que tenían de sus lectores, es decir, sabían muy bien cuánto vendían sus autores, pero no sabían lo que pensaban sus lectores (al fin y al cabo, sus clientes).

Buscando información sobre Gutenberg y la invención de la imprenta tipográfica, observe que su actitud y época (S. XV) no eran muy distintos al de cualquier emprendedor tecnológico. Por un lado, Gutenberg utilizaba el taller de tallado de gemas y pulido de espejos en el que trabajaba, para investigar en su propio proyecto. Por otro, tuvo que asociarse con un inversor que se quedó con sus herramientas y utensilios (hoy diríamos plataforma y propiedad intelectual) una vez que rompieron su relación. Por supuesto Johannes Gutenberg acabó arruinado. Cambien Maguncia (Alemania) por San José (California) y Riffe, Dritzehn y Heilmann por Brin, Bezos y Jobs, y estamos ante la eterna y mítica historia del emprendedor tecnológico.

Es decir, que Guteneberg, su imprenta y los productos que generó, supusieron un avance tecnológico para la lectura y los lectores no tan diferente al que estamos viviendo con los nuevos dispositivos digitales y los modelos de negocio y experiencias de uso asociados. Pongamos como ejemplo la primera obra publicada en imprenta, que fue la célebre Biblia «de 42 líneas», así llamada por ser éste el número más frecuente de líneas por columna en cada una de sus 1.280 páginas. Evidentemente, ese numero de líneas por columna era la mejor opción para editar en papel y pergamino, para que la lectura fuese confortable (en un mundo sin electricidad) y pudiese ser llevada fácilmente de un lado a otro. Así fue cómo se creó un producto “fácil, conveniente y transportable” en el S. XV. Una definición que curiosamente coincide con el comentario sobre el eBook que nos ofrece el conocido diseñador y editor norteamericano Chip Kidd.

De hecho los eReaders, entre otra cosas, ofrecen la opción de cambiar el tamaño de letra y la luminosidad de la pantalla proporcionando experiencias lectoras configurables por el usuario, llegando incluso a dar la sensación de que se “lee” mas rápido. De ahí que los editores adoren el eBook además de por la inmediatez en la compra, el ahorro de costes en papel, distribución, etcétera: porque entienden que es esencialmente lo mismo que llevan haciendo hace siglos.

Existen sin embargo diferencias respecto a la época de Gutenberg y la actual. Si nos transportamos a la segunda mitad del S. XX, al comienzo de la actual fase del capitalismo tardío, y escuchamos a Marshall McLuhan en 1970 explicar el cambio que se estaba produciendo (sólo existía el televisor, y la computadora todavía estaba en manos de unos pocos), la única diferencia hoy es la velocidad del cambio, el paso del dominio en el cerebro del hemisferio izquierdo al derecho, es decir, de una cultura literaria (heredada de griegos y romanos), lineal, (ana)lógica, jerárquica y previsible, a un mundo discontinuo, instantáneo, gamificado, participativo e imprevisible, es decir digital. Entonces entenderemos mejor lo que está ocurriendo con la introducción de nuevos dispositivos digitales y las experiencias que de ello esperan los usuarios.

Es en este proceso de digitalización de la experiencia de usuario donde creo que el mundo editorial se encuentra en una encrucijada y donde tiene más que ganar (o perder). Intentaremos tratar aquí las distintas tendencias y experiencias que van apareciendo asociadas a este proceso sin olvidar que estamos es una industria de gente eminentemente creativa, con gran capacidad para encontrar soluciones.

En Miss K creemos que el contenido es el rey. Y en este reino, quienes realmente generan valor son los autores. Aquí vamos a darles voz a través de entrevistas, vídeos, participación activa; dejando que se expliquen y facilitando la interacción con los lectores.

Pero si el contenido es el rey, el contexto es la reina. Y es ahí donde las editoriales se están dejando robar la cartera por los fabricantes de plataformas y las distintas posibilidades de la experiencia lectora, ya sea a través de dispositivos como el Kindle de Amazon o en la web. Aquí lo importante es la obtención de informacion contextualizada (comentarios, tiempo y tipos de lectura, dónde lo están leyendo, etc.) que los usuarios/lectores van dejando, permitiéndoles analizar esos datos para predecir gustos y hacer recomendaciones (incluso comerciales, según el eufemismo utilizado en TV).

Esta es la razón por la que los editores celebren tanto la proliferación de clubs de lectura y recomendaciones on line tipo GoodReads, Entrelectores, Shelfari (de Amazon), etc, ya que para ellos es una forma de independizarse de estas plataformas y poder acceder directamente a la información que proporciona el usuario/lector. Aunque todavía la utilicen únicamente para facilitar el descubrimiento y la promoción de los libros editados, no falta mucho para que empiecen a exigir también el compartir la información del usuario final durante la experiencia lectora, como ya está pensando hacer Barnes & Noble con su Nook.

En este sentido, esperamos que aparezcan nuevos modelos de negocio donde, por ejemplo, se compartan los ingresos con los distintos actores de la edición digital incluyendo los lectores. Nos fijaremos en los que van apareciendo e intentaremos informar de su evolución.

Por último, un dato sacado del recomendable libro de Gabriel Zaid, Los demasiados libros _y reproducido en el también recomendable blog de Patricio Pron: “hasta el año 2010, la humanidad ha producido unos sesenta millones de títulos; en el hipotético caso de que se dejase de escribir y de publicar, un lector necesitaría leer cuatro libros por semana (es decir, doscientos al año y diez mil al cabo de medio siglo) durante unos improbables trescientos mil años para agotarlos; si se limitara a leer sólo la lista de los autores y títulos tendría que dedicar veinte años.”

Nada más lejos de nuestra intención desincentivar a nadie a escribir y leer libros, pero es evidente que debido a los nuevos medios de producción digital, la cantidad de libros que se publican crece exponencialmente. Va a hacer falta un nivel de exigencia y responsabilidad mayores por parte de editores y autores para elegir aquellas obras que deban publicarse. La labor del librero hasta hoy ha sido precisamente la de ejercer de curator para sus clientes. En Miss K creemos que va a seguir siendo necesaria esa labor en el mundo digital (o en el del hemisferio cerebral derecho que diría MacLuhan) y que el eBook, las tabletas, los smartphones o la web, permitirán nuevos experimentos editoriales que respeten la diversidad de títulos.

La experiencia retrofuturista del eBook es precisamente ésta: por un lado no deja de ser un libro como hace seis siglos, pero por otro se está convirtiendo en un nuevo objeto cargado de futuro y de nuevas experiencias. En estas entradas trataremos de vislumbrar esta transformación.

 


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