Anagrama pone voz contemporánea a los clásicos

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Posted October 23, 2012 by Miss K. in Avances
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Save the Story, Editorial Anagrama

Le han llamado “Save the Story” (algo así como no te pierdas esta historia) y es una mini colección de grandes joyas literarias que Anagrama empieza a publicar este mes de octubre 2012: grandes hitos de la cultura reinterpretados por grandes escritores contemporáneos e ilustrados con idéntica calidad.

Quiere Anagrama con esta colección salvar a los clásicos del olvido.

Don Juan, de Alessandro Baricco

Los Novios, por Umberto Eco

Cyrano de Bergerac, por Stefano Bennni

La Nariz de Andrea Camilleri

Los primeros asuntos elegidos son el Don Juan, a cargo de Alessandro Baricco; Los Novios, por Umberto Eco; Cyrano de Bergerac, explicado por Stefano Bennni, y la historia de La Nariz contada por Andrea Camilleri.
Más adelante vendrán Crimen y Castigo de Abraham B. Yehoshúa, Gilgamesh de Yiyun Li, Antígona de Ali Smith, Gulliver de Jonathan Coe, Capitán Nemo de Dave Eggers y El Rey Lear de Melania G. Mazzucco.

Save the Story, colección Anagrama en AMAZON

Quiere Anagrama con esta colección salvar a los clásicos del olvido. La idea es originaria de Alessandro Baricco (autor a la sazón de Homero, Illiada: una revisión hoy del gran clásico, que se lee con ritmo y gran deleite), en sus lecciones a futuros escritores en la Scuola Holden que él mismo fundó y dirige en Torino. Al modo como él mismo hiciera con la obra de Homero, los escritores elegidos seleccionan las escenas más emocionantes y significativas de los libros en cuestión y las interpretarán con un lenguaje contemporáneo. Todos ellos contarán con ilustraciones a cargo de diseñadores de gran talento.
A continuación, el proyecto según Baricco:
El objetivo básico es acercar los clásicos a las nuevas generaciones, pero es un proyecto pensado para toda la familia: para el lector culto, para uno más perezoso, y sobre todo para que los padres lean el libro a los niños a partir de seis años.
Y con la idea, quizá un poco loca, quizá sensata, de contar a los niños del Tercer Milenio, empachados de televisión, internet y videojuegos, las historias que han fascinado a nuestros bisabuelos.
Alessandro Baricco: declaraciones a la prensa italiana sobre la nueva colección “Save the Story”

«Hay historias que vienen del pasado y constituyen un patrimonio colectivo. ¿Cómo no perderlas? En la redacción de la escuela Holden hemos pensado encargar su narración a unas de las voces más importantes de la literatura internacional. Con una norma: cada relato, narrado oralmente, no tiene que durar más de una hora. Sólo de esta manera se consigue captar la atención de los lectores desde los seis a los doce años de edad.
La cuestión de lo oral es esencial. Hemos pedido a nuestros autores que escriban frases breves, legibles, diálogos provistos de ritmo. Incluso los capitulillos no tienen que superar los cinco minutos: esto es para ajustarse a la cabeza de los más pequeños y para evitar que se desplomen en medio de la lectura. Nosotros intentamos salvar las historias, no las obras de las que proceden, con la esperanza de que los niños, una vez que hayan crecido, vayan a descubrir los originales.
Se ha partido de situaciones reales: un adulto que lee a quien todavía no sabe leer, o no le apetece, o le cansa, en un viaje, al anochecer o en otros momentos del día, cuando los niños buscan historias como un modo de estar con los mayores. Pero los libros también están pensados para niños que empiezan a leer por su cuenta, que están cansados de libros solamente con ilustraciones. Queremos poner a disposición de todos un objeto que pueda ser manejable, no sólo bello, y por tanto hemos estudiado todos los posibles problemas: la longitud del texto, cómo estructurarlo, el tamaño del libro, la importancia que deben tener las ilustraciones. Es decir, ha estado pensado teniendo en cuenta las exigencias de la gente normal, pensando en aquello que sucede en nuestras familias.
Hemos buscado historias apropiadas para los pequeños lectores, pero también para los adultos que tengan curiosidad. El reto es el de crear relatos que los niños puedan escuchar con placer, al estilo de Shreck o Avatar: son productos construidos por capas, como los pasteles. Cada uno encuentra su estrato».

Don Juan y Los Novios: dos ejemplos

Pongamos, como ejemplo del tratamiento de textos, las frases iniciales de los dos primeros títulos.
Don Juan de Alessandro Baricco:

«Sucedió todo hace muchos años, en una ciudad hermosa y llena de luz, en el sur de España. Eran tiempos en que los hombres paseaban con espada, la gente iba a caballo y las casas se iluminaban con velas.
No había ni aviones ni ordenadores, para que nos hagamos una idea. Los días pasaban veloces, los pobres trabajaban duramente, los ricos pensaban en divertirse.»

Los Novios de Umberto Eco:

«Érase una vez…
“¡Un rey!”, dirán enseguida los pequeños lectores aficionados a los cuentos. Pues no señor, ésa es la manera de empezar Pinocho, que es un cuento muy bonito, mientras que lo que vamos a contar es una historia casi auténtica. Digo “casi” porque quien la contó, el señor Alessandro, un noble milanés de hace unos doscientos años, con una buena cara de caballo tristón, sostiene que se la encontró en unos papeluchos que hoy tendrían unos cuatrocientos años, por lo menos, dado que la historia se desarrolla en mil seiscientos y pico.»

Acerca de “Save the Story”

Un artículo de Elisabetta Cremaschi
Hay historias que no son simples historias,
Sino el patrimonio de nuestro pasado en peligro de extinción.
Hay personas dispuestas a escuchar estas historias,
Si les son relatadas de la forma apropiada.
Hay también, sobre todo, autores capaces de convertir la operación de salvamento en un juego de niños.
Hay ideas que a uno no se le ocurren así, a bote pronto, digamos. O, por lo menos, a uno se le pueden ocurrir así, pero luego se les van dando vueltas porque son buenas ideas que, no obstante, requieren su tiempo, y hay que cuidarlas, y dejar que maduren en silencio. Es esto lo que se me viene a la cabeza si me paro a pensar en la génesis de la idea en la mente de Alessandro Baricco de crear una colección como “Save the Story”. Se me viene a la cabeza, también, que no podía surgir más que de él, de quien ha hecho de la Narración la meta de una vida, por decirlo de una forma sencilla, y la conoce, y la frecuenta, y la hace pasar metafóricamente por el cuerpo, las manos, la voz, los ojos, las orejas, hasta hacer que se convierta en elemento constitutivo de su ADN. Es por eso inevitable que todo lo que sale de este gran narrador lleve los trazos distintivos de su cartografía. Como también lo es obviamente para esta iniciativa editorial, más concretamente, según la visión de sus responsables, “una misión en forma de colección que tiene la tarea de salvar del olvido las grandes historias contándolas a las nuevas generaciones”. Una misión nace de la necesidad y de la valentía de quien percibe una urgencia y decide dar una respuesta. Alessandro Baricco, junto con la Scuola Holden y el Gruppo Editoriale l’Espresso, han dado una respuesta y el 30 de septiembre a las estanterías de las librerías italianas ha llegado precisamente “Save the Story”, una aventura constituida por diez títulos de grandes clásicos relatados de nuevo por la pluma de escritores de nivel internacional, y asistidos por los lápices de talentosos ilustradores. El primer gran desafío ha sido propuesto precisamente por Baricco, una especie de obertura, de declaración más poética que de intenciones, que ha inaugurado la colección relatando de nuevo el Don Juan. Una elección fantástica. En primer lugar, la de don Juan es una historia verdadera, de esas que van transmitiéndose de una época a otra, de boca en boca, sin que sea necesario saber de dónde nos llegan; una obra que no se avergüenza a la hora a aceptar cualquier pasaje narrativo, ya provenga del pueblo o del mundo erudito, no importa. Don Juan es uno de los personajes más auténticos y controvertidos que nos pertenecen y su re-narración se ha convertido en su esencia. En el transcurso del tiempo se han ocupado de su figura, unos tras otros, libretistas, compositores, directores, dramaturgos, escritores, filósofos, psicoanalistas… y muchos otros se ocuparán de él, retocando continuamente su arquetipo, como indicándonos que las auténticas narraciones son las que rozan los perímetros más dispares manteniendo íntegra y pura su esencia. En segundo lugar, lo que puede sorprender a más de uno de la elección de Baricco es que la colección está pensada, principalmente, aunque no sólo, para dar a conocer los clásicos a los niños. En ese sentido, la decisión de presentar en primer lugar al tristemente célebre seductor revela una profunda y redentora convicción, y ésta es que al niño se le puede narrar casi cualquier clase de argumento, con tal de que se haga bien, de que esté bien escrito, sin oropeles, perífrasis o divagaciones, con tal de que esté hecho de manera leal y honesta. En esta difícil tarea, el autor calibra todas y cada una de las palabras llegando a la escritura de un texto con un equilibrio perfecto.
No sorprende menos la elección del segundo título llegado a las librerías, a decir verdad de manera conjunta con el primero, Los Novios relatado por Umberto Eco. Sí, precisamente Los Novios, uno de los textos contra los que la escuela italiana del último medio siglo se ha ensañado mayoritariamente, logrando estropearlo de maneras tan distintas que ha llegado incluso a superarse a sí misma, alcanzando el triste resultado de que todo el mundo lo conoce un poco, sí, pero mal, de que su valor se haya evaporado dejándonos tan sólo la consecuencia del recuerdo del aburrimiento que se nos infligiera. Y, sin embargo, en las palabras del Profesor, el corazón exánime de este texto vuelve a latir. Eco, con su incomparable maestría, dice y no dice, despierta la curiosidad, deja entrever que esto es sólo el principio, que podría haber mucho más que merezca la pena conocer y que tal vez las cosas parecen así con una primera lectura, pero que en realidad esconden escenarios mucho más ricos y articulados en los que perderse.
Un salto en ese mismo tiempo narrativo pero hasta otro país y nos encontramos en un teatro de Francia. A la espera del inicio de la representación, empezamos, a través de la voz de Stefano Benni, a conocer a los protagonistas del Cyrano de Bergerac. Héroe romántico y trágico por excelencia, Cyrano, a quien Benni con su estilo único hace todavía más irreverente, irónico, orgulloso, casi hermoso en su importante singularidad, más ingenioso aún en los juegos de palabras, para un niño se convierte en mucho más y en algo diferente al poeta espadachín de Rostand, se convierte en la ocasión para empezar a indagar los difíciles trayectos que debe recorrer la inteligencia para permanecer en el camino de la vida.
Tras el éxito obtenido por estos títulos, los dos primeros ya reeditados al poquísimo tiempo de su salida, destino reservado sin lugar a dudas también al tercero, dentro de pocos días llegará a las librerías el cuarto libro, no menos curioso y prometedor, La Nariz de Gógol, narrado por Andrea Camilleri. Le seguirán, con el paso de los meses el próximo año, Crimen y Castigo de Abraham B. Yehoshúa, ilustrado por Sonja Bougaeva; Gilgamesh de Yiyun Li, que tendrá los dibujos de Marco Lorenzetti; Antígona de Ali Smith, con los dibujos de Laura Paoletti; Gulliver de Jonathan Coe, ilustrado por Sara Oddi; Capitán Nemo de Dave Eggers, con la ilustraciones de Fabian Negrin, y El Rey Lear de Melania G. Mazzucco, con ilustraciones de Emanuela Orciari.

Hay, para finalizar, algo muy útil, algo muy hermoso y algo muy justo al final de cada uno de los libros. Lo útil se llama “De dónde procede esta historia”, y es un pequeño y valioso capítulo destinado a revelar los orígenes de lo que se nos está narrando. Lo hermoso es que cada escritor dedica el libro a un niño, en un caso a los niños de Haití, en un diálogo directo, una narración sincera, que explica el deseo de transmitir una historia, un fragmento de nuestra historia, a la infancia. Lo justo, el agradecimiento a los autores que fueron los primeros en relatar esa historia, como diciendo que somos todos eslabones de una única cadena cultural que funciona y que sigue en marcha mediante transmisión de energía, de movimiento, de entrega de testigo. Los grandes clásicos, como las fábulas, “son el catálogo de los destinos que pueden concederse a un hombre y una mujer” de calviniana memoria, son elementos que favorecen la pertenencia al género humano. Su salvación, es verdad, es algo urgente. Son el alimento del Imaginario, y el Imaginario es la memoria de la historia de la humanidad. Y sin memoria no pueden darse ni el Hombre ni la Mujer.


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