Los 5 libros que marcaron mi vida, que empezaba

0
Posted November 15, 2012 by Miss K. in Recomendados
Mis libros recomendados

Las lecturas que me abrieron los ojos y me contagiaron la pasión por la Literatura:

La metamorfosis, de Franz Kafka

Aunque luego enseguida leí Carta al padre (mismo autor), y a la postre no supe qué había sido antes, si la cucaracha o el miedo. Lecturas, claro, de primera juventud.

Viento del este, viento del oeste, de Pearl S. Buck.

Si bien no marcaría en absoluto mis gustos literarios, fue el primer libro decente que cayó en mis manos allá por los 12/13 años; un mortecino final de verano, un septiembre con sus brumas blancas y la amenaza del colegio pendiendo ya sobre la máquina de coser de la modista… ¡¿vienes a probarte el uniformeeee???!

La náusea, de Jean-Paul Sartre

Que aún vivía y agitaba multitudes desde el Café de Flore de París, donde luego tantas veces me sentaría a imaginar, a contemplar sin más. Este libro fue para mí sin duda el descubrimiento de la existencia, la confirmación del absurdo y la condena de ser libres sin saber para qué podríamos servir. La cadencia y el quietismo de sus reflexiones continúan retumbando a diario en mi cámara oscura.

Diario de un artista adolescente, de James Joyce.

Era la confirmación del sentimiento de extrañeza hacia uno mismo. Coincidió su lectura con mi educación jesuítica, la misma que Joyce destripa en sus geniales páginas. Me dejó una sospecha para siempre, o mejor dicho una pregunta sin respuesta: ¿qué es la normalidad?

Crimen y castigo, de Fiódor Dostoyevski

En sus páginas pude poner nombre a aquel oscuro sentimiento tan arraigado en mi subconsciente por la educación judeocristiana: la culpa. Y supe de la fragilidad que separa el bien y el mal. Recuerdo con precisión su lectura: tarde de un día cualquiera al salir del colegio, me siento en el butacón de terciopelo marrón donde apenas podías estirar las piernas, una especie de tú y yo para bienqueridos instalado sin motivo en el salón de nuestro piso. Debí de salir medio entumecida de aquella postura porque no pude dejar de leer el libro hasta terminarlo. A mí alrededor, todo era silencio.

Sí hubo lecturas hispanas, fundamentalmente dos:

Primero fue Nada, de la gran Carmen Laforet, ¡cómo la admiré!; y me dejó tocada la adolescencia. Pero también enseguida llegaron las Últimas tardes con Teresa, de Juan Marsé, para siempre el grande, y no sé qué fue peor: Pijoaparte bajando a tumba abierta las curvas del Tibidabo o descubrir a la estudiante que todas quisimos ser.

Y luego vendrían las hispanoamericanas, pero eso es ya otro apartado de mis libros recomendados.


0 Comments



Be the first to comment!


Leave a Response


(required)

','

'); } ?>