Todos los monstruos de Sánchez Piñol

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Posted August 21, 2012 by Miss K. in Blog K
Albert Sánchez Piñol

Albert Sánchez Piñol

Hace unos días me hacía esta pregunta y decidí largarla en un tweet: ¿QUÉ FUE DE ALBERT SÁNCHEZ PIÑOL? Por ver quién sabía de su paradero.
¿Os acordáis de él? Me vino a la cabeza, una vez más; una vez más extrañada por su silencio, toda vez que mi memoria se puso a rebuscar lecturas de terror (y he de decir que, desde el día que comencé, mis noches se han convertido en una pesadilla de cuño Ridley Scott. Cada noche fabrico una peli distinta y, ya puestos, he pensado que la de anoche es todo un argumento al que no puedo hacer ascos). Conocí a Albert Sánchez Piñol hace unos siete años, a punto el escritor y antropólogo de publicar su segunda novela (Pandora en el Congo), después del inopinado y suculento éxito de su ópera prima, La pell freda, escrita y editada en catalán y convertida a la postre en un flagrante best seller internacional. Me acordé de él porque Piñol, o Albert Sánchez, como él prefiere llamarse, me pareció en sus lecturas un auténtico discípulo del maestro H.P. Lovecraft y también del gran Joseph Conrad (esto último más que nada por su inspiración en el epicentro de África y porque así él lo reconoce, su débito a El corazón de las tinieblas).
Pues bien, como si la casualidad existiera, antes de lanzar el tweet me di una vuelta, por google, claro. Y sí, me quedé atónita: resulta que el escritor catalán, el más descreído autor que jamás haya conocido, calentaba motores en la red para presentar a partir de este 11 de septiembre su nueva entrega, después de lo que yo pensaba eran siete años de silencio editorial. La fecha de publicación (incierta aún, pero toda vez que se cumpla el 11-sept) tiene que ver con el argumento, que para mi decepción es histórico y no fantástico: la resistencia que durante un año plantó Cataluña al asedio borbónico de 1714, y que tiene en esa fecha el recuerdo de la claudicación y la celebración (Diada) de la rauxa catalanista (arrebato o entusiasmo, contrapuesto al seny, sentidiño).

Victus lleva por título su nueva novela, primera vez que el catalán escribe en castellano porque, dice, el asunto así lo propició: como que en catalán no le sonaban las palabras. Y la publicará su editorial acostumbrada, fiel a sus principios el hombre y a La Campana ed.
Con esto, que supe de mi ignorancia: que Sánchez sí había publicado entre tanto otro libro que a mí me pasó inadvertido y ahora supongo por qué. Porque no se trata de una novela (aparcada sine die lo que iba a ser una trilogía monstruosa) sino de una recopilación de cuentos o fábulas, género que me maravilla pero que en este país no alcanza nunca la difusión debida: son, según he leído ahora, trece fábulas de una imaginación desbordante. Pero, para muestra de la insuficiente difusión que ya suponía, un botón: la crítica que el gran santón Ricardo Senabre hizo de Trece tristes trances en El Cultural, donde apenas salva “media docena” de los relatos (como diciendo, un puñado, bah), arguyendo la irregular calidad del libro “como parece inevitable en los esbozos y tanteos que contiene cualquier recopilación de esta índole” (sic). Vaya, peras al olmo.
Mientras sigo buscando a Sánchez, os paso la entrevista que entonces le hice, porque segura estoy de que sembrará curiosidad en torno a su vuelta, tan misteriosa como su ausencia, me temo.


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