Mi última entrevista a Esther Tusquets, la (gran) editora “poco mentirosa”

0
Posted July 23, 2012 by Miss K. in Blog K
Esther Tusquets

“Yo de joven tenía miedo a morirme, ahora no tengo ninguno; pero la vejez, caray, qué dura es”

Sucedió hace ya tres años, y fue una de las últimas veces que la vi. Esther Tusquets, la gran dama de la edición en España, la primera, arrumbada por entonces (finales del 2008) de la editorial Lumen, entonces absorbida por la multinacional Random House Mondadori y que desde entonces (lo siento) no volvió a ser la misma: aquel sello excelente que editaba a todos los autores de culto, hoy tan desperdigados, y premiaba a las mujeres escritoras con su codiciado Femenino Lumen. Cabreada en aquellos días porque la familia de Pasqual Maragall había retirado del mercado una biografía del president (recién dimitido), que era demasiado sincera y humana para el políticamente correcto estado de las cosas. “Pasqual Maragall. El hombre y el político”, cruelmente guillotinada por el poder de la política y el mercado, apenas 10.000 ejemplares salvados de la pira. Mi más sentido pesar a su familia, y mayor gloria a su memoria.

Se levanta tarde y renqueante esta mañana de lunes, hasta altas horas revisando fotos antiguas que son como tesoros, apuntando, pegando, trabajo de editora orfebre: las manos cubiertas de una película de cola y el cuerpo envuelto en una ruana, esa especie de echarpe que su amiga Maitena le envía desde Perú. Y renqueante se sienta en su sofá de pelos de perros, las tres hembras labradoras que le acompañan, las tres rubias y gordas, y viejas también, como ella se siente “la vejez es una masacre, y sabes que cada día será peor”, Esther Tusquets, Barcelona, agosto del 36.
Le había sucedido hacía unos 10 días. Atardecía, el trabajo entregado, el libro ya en sus manos, y no sabía la escritora a quién llamar para alegrar la noche, añoranzas de sus largos años de editora estrella, al frente de su propia escudería, Lumen. Y en esto que suena el teléfono, y era la esposa de Maragall: que vamos a retirar el libro. La fiesta estaba servida. “Pasqual Maragall. El hombre y el político”, un recorrido amable y cercano por la saga del ex president que ella misma y la historiadora Mercedes Vilanova habían escrito después de unas 50 horas de entrevistas con el político y su esposa, ayudadas también por diarios y escritos íntimos que la familia les facilitó, y otros muchos encuentros con familiares y políticos del entorno. Aducía Diana Garrigosa, la esposa del president obligado a dimitir por su principio de alzheimer, que las autoras habían reflejado documentos y asuntos demasiado íntimos (que sin embargo ella misma les habría propiciado). La reacción de Tusquets ha oscilado de la primera indignación a una relativa indiferencia (“me importa un bledo lo que digan de mí”, advierte): tan segura está de tener razón, de no haber escrito ni una palabra falsa. Tan segura está, que ha enviado a la prensa un artículo relatando lo estupendas que fueron las reuniones con Maragall; tan segura, que se dispone a rescribir el libro censurado, sajado, execrado. Y a por ello va.
Miss K.-¿Podemos hablar de censura, sin ambages?
Esther Tusquets.- Sí, justificada porque nos exigen un respeto a su intimidad; pero sí, es una censura.
MK.-En un régimen democrático, ¿existe mejor manera de dar publicidad a un asunto que censurarlo?
ET.-Ellos pretendían que no se supiera, pero fue imposible: había gente que ya tenía alguno de esos 10.000 primeros ejemplares, no todos fueron guillotinados.
MK.-¿Qué potestad asiste a la familia Maragall para exigir la retirada y destrucción de los 10.000 ejemplares que ya estaban editados en su versión íntegra?
ET.-Que no nos animamos a pelearlo. Todo fue un poco raro: desde el primer día nuestra intención fue hacer un libro con el contenido de las entrevistas, que se grababan, y cuando hablaban de asuntos obviamente muy íntimos sabíamos que eso no se podía publicar. Es decir, que nos autocensuramos, pero se ve que no coincidimos de criterio. Aunque yo creo que la realidad de fondo es otra: Diana (Garrigosa) me llamó asegurando que nos habíamos comprometido a que nuestro libro no saldría hasta que se publicaran unas memorias que se están escribiendo de él, y esto no es verdad, jamás lo habíamos hablado. Sabíamos que se estaban escribiendo unas memorias, pero que avanzaban muy despacio, y lo cierto es que cuando nos enteramos de que saldría en noviembre adelantamos nuestro libro.
MK.-¿La familia revisó todo el texto antes de su impresión?
ET.-No, no lo vieron porque no había nada pactado, eso no es lo normal. Nos habían recibido con una confianza absoluta, pusieron a nuestra disposición los diarios del padre, las cartas de la madre, álbumes de fotos, cajones, de todo salió allí.
MK.-¿Habían ustedes pactado no reproducir los documentos privados que les facilitaron?
ET.-Al contrario, habíamos acordado que sí los íbamos a reproducir.
MK.-¿Para que se los habrían facilitado si no quisieran que fuesen de conocimiento público?, ¿no es una contradicción?
ET.-Claro que es una contradicción, pero era el único recurso legal al que podían agarrarse: no había un permiso escrito que nos concediera el derecho de reproducción. Y nosotros cedimos, no sé si hicimos bien o mal, pero el editor tenía mucho interés en que saliera el libro.
MK.-¿El libro ha quedado muy deslavazado?
ET.-Los dos primeros capítulos, relativos al padre y la madre de Maragall, sí. Han cortado todos los textos originales y muchas otros detalles y expresiones que no les gustaron, incurriendo en extremos hasta cómicos.
MK.-Ediciones B, la editorial, declaró en un principio que los ejemplares se guillotinaron porque tenían errores de impresión, ¿no es ridículo?
ET.-Bueno, es que se habían decidido por la confidencialidad, por que la cosa no se supiera. Pero entonces Diana se lanzó a hacer público su parecer, con lo cual, el director de B se sintió efectivamente ridículo con sus excusas técnicas.
MK.-¿Por qué realmente el editor pacta la retirada con los abogados de la familia?
ET.-Porque estaban muy duros, muy agresivos, y no quiso enfrentarse a un juicio. Nosotros somos gente muy seria, no somos escritoras de escándalo. Lo cómico es que te lees el libro y resulta que peca de parcialidad pro Maragall, está escrito absolutamente a favor de él, porque uno intenta ser objetivo pero no puede evitar tomar partido.
MK.-¿Se han planteado escribir algo más con todo ese material y documentación sobrantes que al parecer tienen?
ET.-A mí me gustaría arreglar el libro, que quedara bien, contando lo que se dice en los escritos originales en lugar de reproducirlos. Pero aparte de rehacer este texto, no pienso escribir nada más sobre ellos, me ha llegado.
MK.-Se ha dado mucha relevancia a las confesiones políticas del padre de Maragall, pero ¿y el retrato que su esposa, Diana Garrigosa, hace de su suegra?, ¿no se habrá arrepentido de su sinceridad a la postre?
ET.-Seguro. Pero en cualquier caso, los comentarios que hace son muy inocentes: que si su suegra no tiene sentido práctico, que si no se ocupa de la casa…Y sí, llama mucho la atención lo radicalmente distintas que son las dos mujeres a las que Pasqual Maragall quiere tanto. Diana es muy vehemente, en cambio Pasqual es encantador, y yo creo que las cosas se pudieran haber negociado de un modo mucho más sensato.
MK.-¿Qué supieron ustedes del historial psiquiátrico de la familia que ahora el público no parece autorizado a saber?
ET.-Nada nuevo, que su hermano Pau se murió de una sobredosis y que fue un suicidio, que el hermano mayor y la menor padecen enfermedades mentales que son conocidas por todo el mundo. El mayor, Jordi, estuvo internado por bipolaridad varias veces pero ahora está mucho mejor; es pintor y ha logrado organizarse la vida con su mujer, Antonia, y viven en el mismo rellano de la casa de Pasqual. La que peor está es Mónica, la pequeña.
MK.-El president Maragall, antes aún el alcalde Maragall, dio repetidas veces muestras de una conducta digamos que extravagante, incluso se comentó su supuesta adicción y posterior desintoxicación etílica, ¿cómo se vivió esto dentro de Cataluña?
ET.-Se habló bastante de que Pasqual bebía, sí. Pero yo no lo creo, no creo que bebiera más de lo normal, y tampoco lo cree Mercedes (Vilanova), que conoce a la familia de toda la vida.
MK.-¿En qué estado se encuentra ahora el president?, ¿cómo lo ha visto usted a lo largo de las entrevistas mantenidas?
ET.-Yo lo encontré bien. Aunque las cosas cotidianas y actuales las recuerda peor, del pasado habla con absoluta memoria.
MK.-Esther, ¿fue el Partido Socialista efectivamente tan cruel de obligarle a declarar su enfermedad en directo y ante las cámaras?, ¿fue un castigo?
ET.-Él cree que sí, que empezaron a comentarlo hasta que llegó un punto que tuvo que decidirse por hacerlo público.
MK.-Muchos creímos que era una valentía por su parte, ¿cuánto nos engañan los políticos?
ET.-“¿Valiente de qué?”, dice el propio Maragall, “a la fuerza ahorcan, la enfermedad y la maledicencia”. Yo siempre he considerado a los políticos gente de poco fiar; entre ellos es muy difícil la honestidad, pero creo que él precisamente es uno de los más honestos, quizá demasiado confiado en los demás.
MK.-El nudo gordiano se ha montado en torno a lo que el padre del president describe como la “liberación de Barcelona” por las tropas franquistas. Me contaba Oriol Bohigas en una entrevista reciente que la imagen de izquierdismo que proyectó la burguesía catalana es un error. Lo cuenta también usted en sus memorias, ¿por qué tenemos una idea tan distorsionada de lo que fue aquella burguesía?
ET.-Pues porque era en gran parte nacionalista, y por esto sí fue coaccionada. Pero había mucha gente franquista, la gente que yo trataba era franquista. El primer recuerdo de mi vida es esa entrada de las tropas en Barcelona y mi percepción hasta los 20 años es lo que da título a las memorias: “Habíamos ganado la guerra”.
MK.-Entonces se dio cuenta de que pertenecía a “los vencidos”. ¿No piensa continuarlas?
ET.-No se pueden continuar tal y como las he comenzado, porque se cuentan cosas bastante brutales, como por ejemplo que mi abuelo murió en un prostíbulo de París haciendo el amor con una puta o sobre aquel tío nazi o… Del tiempo reciente no se puede hablar de ese modo. Pero voy a reeditar mis memorias de editora con un nuevo título, De editora poco mentirosa a vieja dama indigna, porque es lo que ahora más o menos soy, aunque no tan indigna como creen los Maragall. Todo lo que escriba a partir de ahora hablará sobre la vejez, algo que de joven no imaginas. Yo de joven tenía miedo a morirme, ahora no tengo ninguno; pero la vejez, caray, qué dura es.
MK.-¿Tanto?, ¿por qué?
ET.-Porque es una masacre, y sabes que cada día será peor. Yo me encuentro bien, sobre todo de cabeza: clarísima; pero envejecer es una pesadez: se te muere la gente y te quedas aislado, la salud empieza a fallarte… Y esta manía de querer prolongar la vida hasta los 100 años, sin fumar, sin trasnochar, yendo al gimnasio, a la piscina… No tengo muy claro si tiene sentido vivir esta última etapa.
MK.-Tiene el sentido que uno le dé, y mientras se lo dé, ¿no cree?
ET.-No es que lamente vivir, pero morirme tampoco me parece una tragedia.
MK.-Cuenta en sus memorias personales que su padre vivió oculto los dos últimos años de la guerra, tras desertar de las filas republicanas, ¿algo así como el personaje de Los girasoles ciegos pero al revés?
ET.-Pues nunca se me había ocurrido. Mi padre era apolítico, no como sus hermanos que eran falangistas y franquistas: dos de ellos desaparecieron el mismo 18 julio, en las calles de Barcelona. Mi padre era del bando de Franco, evidentemente, pero lo reclutaron los republicanos y, como era médico, después de los fusilamientos le tocaba rematar con un tiro de gracia a los que habían quedado vivos. Entonces desertó, y vivió oculto en el pisito de su madre, junto al monasterio de Pedralbes, donde yo pasé mis dos primeros años.
MK.-Esther, dice que lo que más le ha molestado de todo este fárrago Maragall es que les hayan llamado “mentirosas”. ¿Se siente difamada?
ET.-No, me importa un bledo. Y no me ha molestado lo que dijeran porque todo el mundo sabe lo sincera que soy, que miento poquísimo porque no sé hacerlo; es un lío y es mucho más sencillo decir la verdad, siempre. He sido yo quien ha dicho que ellos mienten, sobre el acuerdo.
MK.-Esta forma suya de contar, tan sincera y directa, tan “poco mentirosa”, ¿tiene que ver con su forma de ser políticamente incorrecta y, además, despistada?
ET.-Tiene mucho que ver con la educación que me dieron mis padres, que eran burgueses y franquistas, pero ateos, lo cual era rarísimo; entonces tenían una moral muy puritana, donde la mentira era considerada un delito gravísimo. Soy fanática de la verdad, como mi hermano (el arquitecto Oscar Tusquets), y esto nos ha granjeado muchas antipatías.
MK.-Cuenta en las memorias que ustedes vivieron primero la rebelión de los 60 y que luego les tocó el progreso económico, y que esto fue mucho más divertido que los nuestro, que vivimos primero la opulencia material y ahora el descalabro. Le pregunto, ¿estaremos por fin ante la gran recesión que nos devolverá la libertad de pensamiento, la incorrección política, la solidaridad social?
ET.-La generación de mis hijos se aburre mucho más que nosotros y le da mucha más importancia al dinero; y cuantas más necesidades tienes, menos libre eres. Y otra cosa que me llama la atención es que siempre están cansados, qué barbaridad, parecen tarados. No sé, a mí me tiene muy preocupada que, paralelamente al desarrollo de la democracia, cada vez tenemos menos libertades individuales; además, a la gente le encanta que haya cosas prohibidas. Y otro asunto que me preocupa gravemente es que la ley se aplica de forma estricta, tal y como está escrita, sin que intervenga en cada caso el sentido común.
MK.-Pero ¿espera que algún cambio se suceda tras las elecciones de mañana en EE.UU. (las que eligieron presidente a Barack Obama), pese al establishment?
ET.-Sí, sí, yo sigo confiando y me hace ilusión que se ganen estas elecciones. No creas que estoy tan desesperanzada: la humanidad es un desastre y da un poquito de asco, pero también suceden cosas extraordinarias sin que uno sepa cómo.


0 Comments



Be the first to comment!


Leave a Response

(required)


','

'); } ?>